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Cáncer de Mama


Que la dieta, que los anticonceptivos, que los estrógenos, los antecedentes familiares, en fin... se ha dicho de todo sobre los factores de riesgo frente a esta enfermedad. Conozca a continuación si usted es candidata a tener cáncer de mama, cómo prevenirlo, como diagnosticarlo tempranamente y cómo combatirlo.

Desgraciadamente no todas pueden contar la misma historia. Con más de 6 décadas sobre su cuerpo pero no sobre su espíritu, Julia O. se sometió a sus chequeos anuales de rutina, entre los que se contemplaba, por supuesto, la mamografía. Pero en esta oportunidad dicha rutina se rompió: el examen mostraba una mancha que, en los exámenes de años anteriores, no figuraba. Todo empezó allí. Rápidamente se determinó operar y extirpar al intruso. Hoy Julia culminó sus sesiones de radiaciones y la situación está controlada. Claro está que el cuento hubiese sido otro si ella no hubiese sido lo rigurosa que es en cuanto a evaluaciones médicas, pues el tumor maligno y de pequeña dimensión no había comprometido otras zonas del cuerpo.

En el caso expuesto, el tumor, por su tamaño, era casi impalpable, por lo que la realización del mencionado chequeo anual fue determinante. Junto con estos exámenes, el autoexamen mensual es decidor cuando estamos hablando de cáncer de mama, tema en el cual ahondaremos más adelante.

Es quizás los riesgos que tiene una mujer de contraer esta enfermedad el tema que más interesa...

¿Soy candidata a tener cáncer de mama?

En general el riesgo de sufrir este cáncer se encasilla en tres niveles: bajo (si tiene un antecedente familiar); medio (si además de antecedentes familiares tiene un ciclo vital con niveles altos de estrógenos) y; alto (si a todo lo anterior se añade la presencia de algún problema en las mamas).

Nivel Bajo: Sólo entre un cinco y un 10% del total de los casos puede atribuirse a los antecedentes familiares, pero esta cifra es decidora, razón por la cual los médicos son rigurosos al preguntar al respecto; esto porque el gen BRCA-1 (responsable del cáncer mamario) pudo haberse expresado en alguna pariente por factores compartidos por la paciente. Incluso estudios indican que si a la madre de la consultante se le diagnosticó cáncer antes de los 30 años, el riesgo de la hija es cercano al 50%. Por el contrario, si el cáncer lo tuvo después de los 50, entonces las probabilidades disminuyen a alrededor del 25%.

Nivel Medio: Se dice que si la mujer tuvo su primera menstruación antes de los 12 años; si fue mamá después de los 30 o si la menopausia le llegó después de los 55 años, son antecedentes a considerar en cuanto al riesgo. Es quizás por el segundo factor (maternidad tardía) que los índices, en los países desarrollados, de mujeres afectadas por este tipo de cáncer, son más altos. Para graficar lo anterior diremos que durante la gestación el cuerpo de la mujer usa parte importante de las reservas de estrógeno; ahora bien, si la maternidad es tardía el cuerpo guarda el estrógeno que no usa incentivando la formación de nódulos en las mamas (el estrógeno es la hormona que provoca el crecimiento de todas las células mamarias, incluyendo las cancerígenas).

Respecto a los estrógenos, estos están ligados también a la alimentación. La grasa aumenta la producción de la hormona, lo que se demuestra con naciones como Japón en la cual el bajo nivel de lípidos que contempla la dieta de las niponas redunda en una muy baja tasa de cáncer de mama. Se ha comprobado, sin embargo, que las mujeres de esa nacionalidad que se han ido a vivir a Estados Unidos son más proclives a tener la enfermedad, pues la dieta en el país del norte es rica en grasas.

Pero los estrógenos están presentes en la vida de una mujer de distintas formas. Es así como los anticonceptivos orales constituyeron hasta hace un tiempo un riesgo, sin embargo actualmente estos tienen dosis pequeñas de estrógeno y sólo se les es considerado peligrosos cuando se los ha consumido por más de 10 años seguidos.

Según el doctor Herman Waintrub, jefe de cirugía mamaria de la Fundación Arturo López Pérez, en el contexto del Simposio Internacional de Cáncer de Mama realizado en nuestro país, los estrógenos aportados por la terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia pueden tener incidencia en el desarrollo del mal. “ El tema es materia de mucha discusión; en Europa cerca del 50% de los pacientes está dejando la terapia por temor al cáncer. Mi opinión es que una mujer que tiene un riesgo medio de tener cáncer de mama puede seguir la terapia de reemplazo hormonal, pero debe ser muy rigurosa en sus controles preventivos”.

FORMAS DE PESQUISAR

El autoexamen es probablemente un buen mecanismo para pesquisar a tiempo un tumor. Es conveniente que una vez al mes, ojalá una semana después de la menstruación, la mujer palpe la superficie de la mama y ante cualquier sospecha (poroto) acudir al médico. Es aconsejable, en todo caso, que el facultativo le enseñe a realizarse adecuadamente este autoexamen.

Cabe indicar que las mujeres con antecedentes familiares de cáncer mamario deben someterse, además, a una mamografía y/o ecografía mamaria, a partir de los 30 años; el resto lo pueden hacer a partir de los 40.

COMBATIENDO LA ENFERMEDAD

Que nadie está libre de sufrir este cáncer es cierto. Es más, las cifras así lo indican: más de mil mujeres en Chile mueren por esta causa.

Es conveniente conocer qué pasa cuando hemos detectado alguna anormalidad en nuestras mamas.

En nuestro país se practica la “biopsia estereotáxica digital de mamas” o Mammotome, que es introducir una aguja de mediano tamaño hasta la lesión y aspirar tejidos de los nódulos para su posterior estudio. Este examen se efectúa con anestesia local y en forma ambulatoria. El Mammotome también puede eliminar nódulos completos, siempre que exedan los 15 milímetros. Esta técnica ha terminado con la operación de mujeres sanas (tumores benignos), evitando todo el estrés que ello implica.

Si bien es cierto las palabras “cáncer de mama” se asocian con extirpación de ésta, la primera opción de los facultativos es retirar sólo el tumor a través de lo que se conoce como lumpectomía, por ser menos traumática para la paciente. Se debe considerar, sin embargo, que puede quedar tejido dañado (cáncer residual). Otros médicos prefieren extraer la mama completa para evitar que el cáncer avance hacia el resto del cuerpo. Estas opciones están intrínsecamente ligadas con la edad de la paciente.

Los avances de la industria farmacéutica también han contribuido a dominar el mal. Medicamentos como el Tamoxifén (dentro de la gama conocida como serms o moduladores selectivos de estrógenos), es tomado por cerca de un millón de mujeres en el mundo y controla este tipo de cáncer en un 50%. Según el doctor Kent Osborne, del Baylor Collegge of Medicine, de Houston, Texas, el medicamento previene, además la osteoporosis, reduce el colesterol y disminuye los efectos de la menopausia. “Tiene, eso sí, un problema: su efectividad disminuye entre un 40% y un 60% al año, y además puede tener efectos adversos en las paredes uterinas, por lo que su uso debe acompañarse con ecografías transvaginales que midan regularmente el grosor del endometrio. También se usa el Raloxifeno, que controla este cáncer en el mismo porcentaje y es inofensivo para el útero, pero se asocia con problemas de trombosis y diabetes”.

      

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Carlos Gómez Lira

Unidad de Salud de la Mujer