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 Derechos del Nacimiento
Hay consenso en que lo prioritario es humanizar la llegada de los niños a la vida extrauterina, dándoles la bienvenida más cálida. Lo anterior se desarrolla teniendo en cuenta los estudios científicos que en los últimos años han llevado a cabo investigadores en los diferentes campos de la medicina, la psiquiatría y la psicología, de la talla de Wilhem Reich, Frederic Leboyer, Michel Odent, Thomas Verny, Alfred Tomatis... entre otros, quienes coinciden en destacar que durante la gestación, nacimiento y primera infancia (hasta los 2 años, aproximadamente) es la época en la que se gesta la salud física y psíquica del futuro adulto, salud que se formará con las experiencias vividas durante dicho periodo y en la importancia de su prevención. Basándose en dichas investigaciones la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento presenta las siguientes propuestas:
PRIMERO.- La decisión de concebir un hijo debería ser libre y responsable por parte del padre y la madre: Los padres tendrían que estar conscientes de la importancia que para su hijo/a tiene el que ellos le comuniquen su aceptación y su afecto desde el inicio de la gestación.
SEGUNDO.- El útero materno debería ser para el bebé lugar de bienestar. Él necesita sentirse protegido, seguro y querido, para ello es importante la preparación de la futura madre. La gestación tendría que ser una experiencia consciente, responsable, vivida por los padres con gozo; un periodo de enriquecimiento que inicie una relación plena y gratificante.
TERCERO.- Los padres deberían recibir toda la información y todo el apoyo. Para que el embarazo se desarrolle con satisfacción y en armonía sería recomendable el trabajo conjunto y la preparación previa entre los padres y la persona o personas que vayan a asistir el parto.
CUARTO.- Los padres deberían informarse y elegir el lugar y la forma en que se le recibe. Creemos que la manera en que un bebé llega a este mundo es de vital importancia para él, para sus padres y para la sociedad en la que nace. Por ello, la decisión de dónde, con quien y cómo queremos que nazca nuestro hijo/a debería tomarse responsablemente y teniendo la seguridad de que es lo mejor que le podemos ofrecer.
QUINTO.- En su nacimiento, el bebé debería ser el principal protagonista. Uno de los acontecimientos más trascendentales en la vida de un ser humano es su nacimiento. Debería ser el bebé, junto con sus padres, el verdadero protagonista de este hecho. La madre tendría que colaborar activamente con su hijo en esta aventura de nacer. El padre, en tanto, debería ofrecer todo su apoyo, sus cuidados y contribuir así al bienestar del niño y de su pareja. Se trata de favorecer, y no perturbar, el proceso del nacimiento, de facilitar el encuentro entre la madre, el padre y el bebé.
SEXTO.- El ambiente en el que se le recibe debería ser cuidado con esmero. El parto se debería desarrollar en las mejores condiciones de intimidad, de respeto, de delicadeza, de calma, de libertad para dar a luz en cualquier posición. Las luces intensas, el exceso de ruido, las órdenes, la rigidez de los protocolos, la falta de privacidad, las intervenciones sistemáticas inhiben el proceso natural del nacimiento.
SÉPTIMO.- A ningún bebé se le debería privar de la creación del vínculo extrauterino con su madre. Es absolutamente necesario para el recién nacido permanecer junto a su madre ya que su vida biológica continua en íntima unión con su madre. Ella es lo conocido, su cuna, su alimento, su seguridad, su aliento. Esta relación tendría que ser respetada porque el bienestar del recién nacido debe prevalecer sobre cualquier otra consideración.
OCTAVO.- El apoyo a la lactancia materna tendría que ser firme, constante, cálido, basado en la información adecuada. A través de la leche materna el bebé recibe, además del mejor alimento, afecto, ternura; recibe inmunidad ante posibles infecciones y se establece una estrecha relación entre él y su madre; recibe estímulos madurativos y una fuente íntegra de salud para comenzar su andadura en la vida. El tacto es el sentido más desarrollado que tiene el bebé, y necesita ser tocado, acariciado. La madre que escoge dar el pecho da prioridad a los contactos prolongados con su hijo antes que a otras exigencias de nuestra agitada vida.
NOVENO.- El bebé debería ser atendido personalmente por su padre y/o madre, por lo menos, durante el primer año de vida. Con el fin de afianzar el vínculo afectivo entre madre e hijo, tan necesario para éste en su futura vida, y de cubrir las necesidades psicológicas y físicas del bebé, se hace necesario articular fórmulas que permitan mayor presencia de los padres, al menos durante el primer año de vida, tales como la ampliación del período de descanso maternal y/o paternal.
DÉCIMO.- El bebé debería contar con nuestro respeto y apoyo incondicional por el solo hecho de haber sido invitado a venir. El principal derecho del niño al nacer es el de recibir nuestro amor, nuestra consideración y nuestro respeto, puesto que es un ser consciente, inteligente y sensible. No hay nada que de a la vida de un niño o una niña cimientos tan sólidos como la experiencia de sentirse, ya desde el útero, amado y deseado. |
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