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Es obvio que las anomalías fetales deberían ser diagnosticadas tan pronto como sea posible y con el mínimo riesgo para la madre y el niño. El problema es que este tipo de diagnósticos no es fácil de realizar. Hay que obtener una muestra de ADN fetal para el análisis genético y algunas de las técnicas actuales, como la amniocentesis o el muestreo de vellosidades coriónicas que implican la punción transcutánea, pueden ser dolorosas para la madre y peligrosas para el feto. En el Hospital Kohnodai, investigadores japoneses han encontrado otra manera de obtener ADN fetal precoz. El feto produce glóbulos rojos nucleados (GRNs) que también circulan en la sangre materna. La nueva técnica consiste en separar estas células de los demás componentes sanguíneos, incluyendo los propios GRNs de la madre, utilizando la separación por gradiente de Percoll y la centrifugación. Los GRNs fetales son entonces observados al microscopio, se elige uno y se amplifica su ADN mediante la reacción de la polimerasa en cadena, para que se puedan identificar patrones génicos y anomalías genéticas. Aunque esta técnica es conceptualmente simple, la práctica es complicada y todavía se está perfeccionando. Por ejemplo, los investigadores de la Universidad de California han simplificado recientemente la prueba utilizando en una primera etapa un anticuerpo para concentrar los GRNs, fetales y maternos, para posteriormente, utilizando un segundo anticuerpo, teñir de forma selectiva a las procedentes del feto para una identificación más fácil. La gran ventaja que ofrece esta prueba respecto a los métodos anteriores es que se puede usar una muestra de sangre materna de rutina y se necesita sólo un GRN viable para proporcionar la información. |

Desde que comienza la circulación embrionaria, algunos glóbulos rojos fetales pasan a la circulación materna y pueden ser detectados.
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Se está trabajando para posibilitar la utilización práctica de esta nueva prueba. Un estudio del Centro Nacional de Neurología y Psiquiatría de Tokio (Obstetrics and Gynecology, Vol 87, 1996) la ha utilizado con éxito para determinar el sexo del feto y el tipo de factor sanguíneo rhesus en la mayoría de los GRNs aislados. Este hecho ilustra el potencial para diagnosticar enfermedades hemolíticas fetales que pueden tener lugar cuando madres Rh-negativas tienen hijos Rh-positivos.
En otro estudio (Neurology, Vol 46, 1996) se pudieron obtener GRNs fetales en 12 de 20 mujeres en las primeras fases del embarazo. En tres de ellas, se identificó al feto como varón y se realizó una prueba para detectar distrofia muscular de Duchenne. En uno de los casos, incluso se pudo identificar la mutación génica responsable de la enfermedad. Así pues, esta técnica también tiene un papel a desempeñar en el análisis genético de cualquier enfermedad ocasionada por una mutación génica simple.
Este tipo de trabajo es un excelente ejemplo del progreso científico hacia métodos diagnósticos más sencillos y seguros. |