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Alcohol y Embarazo
Consumo de Alcohol durante el Embarazo
El consumo del alcohol durante el embarazo puede provocar defectos de nacimiento físicos y mentales. Cada año nacen más de 50.000 niños con algún tipo de daño cerebral por este motivo. Si bien muchas mujeres saben que el consumo del alcohol en grandes cantidades puede originar defectos de nacimiento, no se dan cuenta de que al beber alcohol moderadamente o inclusive ligeramente, también pueden dañar al feto.
De hecho, no se ha comprobado que sea posible ingerir alcohol durante el embarazo sin peligro. Por esta razón, la fundación March of Dimes recomienda que toda embarazada se abstenga de beber bebidas alcohólicas -inclusive cerveza, vino, mezclas en base a vino ('wine coolers') y licores con gran contenido alcohólico- durante el periodo de gestación y mientras se prolongue el amamantamiento. Aquellas mujeres que estén intentando quedar embarazadas también deben dejar el alcohol, ya que a menudo no saben que están embarazadas hasta transcurridos varios meses.
Una encuesta del gobierno estadounidense indica que entre los años 1991 y 1995 se registró un incremento considerable en el consumo del alcohol por parte de las mujeres embarazadas. Hubo cuatro veces más que bebieron alcohol con frecuencia (o sea, siete o más bebidas por semana, o cinco o más bebidas en una sola ocasión durante el mes precedente) en 1995 que en 1991. La encuesta sugiere que aproximadamente 140.000 embarazadas (alrededor del 3,5 por ciento) bebieron frecuentemente durante 1995, siendo que en 1991 sólo lo habían hecho 32.000 (un poco menos que el 1 por ciento). Las madres que beben frecuentemente aumentan en gran medida el riesgo de que sus guaguas nazcan con daños provocados por el alcohol. La encuesta también determinó que en 1995 el 16 por ciento de las embarazadas habían consumido al menos una bebida mensual, en comparación con el 12 por ciento que lo había hecho en 1991.
Cuando una mujer embarazada ingiere alcohol, éste atraviesa la placenta rápidamente y llega al feto. Como el cuerpo del embrión aún es inmaduro, tarda más tiempo en metabolizar el líquido que el cuerpo de un adulto. Consecuentemente, el nivel de alcohol de la sangre del feto puede ser aún más elevado que el de la madre y puede permanecer así durante más tiempo. A veces esto provoca daños permanentes en el niño.
¿Cuáles son los peligros que acarrea beber durante el embarazo?
Según el Instituto de Medicina, en EE.UU nacen entre 2.000 y 12.000 niños con Síndrome Alcohólico Fetal (SFA) cada año. El SFA consiste en una combinación de defectos de nacimiento físicos y mentales. Hasta en el 40 por ciento de los bebés nacidos de madres alcohólicas o que abusan crónicamente del alcohol son afectados por este síndrome. Estas mujeres beben en exceso durante el embarazo o experimentan episodios repetidos de beber demasiado en una misma ocasión (p. ej., cinco o más bebidas en una misma fiesta).
El SFA es una de las causas más comunes y conocidas de retraso mental y la única que puede prevenirse completamente. Los bebés con SFA son pequeños al nacer y, por lo general, nunca alcanzan un tamaño normal. Pueden tener ojos pequeños, una nariz corta que mira hacia arriba y mejillas pequeñas y planas. Sus órganos, especialmente el corazón, pueden no estar debidamente formados. El cerebro de muchos bebés con SFA también suele ser pequeño y no estar bien formado, y la mayoría de ellos tiene alguna medida de incapacidad mental. Muchos de estos niños no coordinan bien sus movimientos, tienen poca capacidad de atención y experimentan problemas de conducta.
Los efectos del SFA duran toda la vida. Aún cuando no sean mentalmente retrasados, los adolescentes y adultos con SFA pueden tener problemas psicológicos y de conducta de grados diversos y a menudo encuentran dificultades para mantener un empleo y vivir en forma independiente.
Hay recién nacidos con daños menores ocasionados por el alcohol, llamados 'Efectos Alcohólicos Fetales' (EAF). Por cada niño con SFA, hay diez niños con EAF. Estos niños pueden presentar algunas de las deficiencias físicas o mentales propias del SFA. Recientemente el Instituto de Medicina ha propuesto la creación de nuevas categorías, más específicas, para clasificar los EAF, refiriéndose a los defectos de nacimiento físicos (como los cardíacos), defectos de nacimiento relacionados con el alcohol, y a las anomalías mentales y de conducta como trastornos del desarrollo del sistema nervioso relacionados con el alcohol.
¿Cuál es la máxima cantidad de alcohol que una mujer puede ingerir durante el embarazo?
No se ha comprobado que sea posible consumir alcohol sin riesgos. El síndrome SFA se da habitualmente en los hijos de alcohólicos crónicos, especialmente madres que ingieren cuatro o cinco bebidas alcohólicas por día o más. Sin embargo, también ha ocurrido en mujeres que beben menos. El EAF puede ocurrir en hijos de madres que beben en forma ligera o moderada durante la gestación.
Se sabe menos sobre el porvenir a largo plazo de los niños con EAF que sobre el de aquellos con SFA. El Dr. Ronald T. Brown, Ph.D., investigador y becario de March of Dimes y otros especialistas de la Universidad de Emory en Atlanta, realizó un estudio de seguimiento de un grupo de niños expuesto al alcohol antes de nacer pero que no tenía todas las características del síndrome SFA. Este seguimiento tuvo lugar desde el nacimiento hasta que alcanzaron la edad de 10 años. El Dr. Brown descubrió que cuando los pequeños alcanzaban la edad escolar no sólo presentaban un menor grado de inteligencia sino que también tenían problemas conductuales lo que maestros llaman tradicionalmente hiperactividad: agresividad, destructividad, falta de atención y nerviosismo. Otros estudios revelan que grupos de niños en edad escolar que han sido expuestos al alcohol también han mostrado problemas de conducta conjuntamente con dificultades académicas en cuanto a las matemáticas y la memoria.
Los investigadores están prestando una mayor atención a los efectos sutiles que puede tener el consumo ligero y moderado de alcohol durante el embarazo. En la Universidad de Washington de Seattle se realizó un estudio de seguimiento, hasta la edad de 14 años, de un grupo de niños de clase media cuyas madres habían ingerido tres o más bebidas alcohólicas por día durante el embarazo. A la edad de 4 años, cuando se les administraron pruebas de inteligencia, estos pequeños obtuvieron cinco puntos menos que el promedio correspondiente a los niños del estudio. De modo similar, en una investigación realizada en Francia en 1995 se comprobó que los niños de 4 años y medio de edad nacidos de madres que habían consumido aproximadamente tres bebidas alcohólicas por día, obtuvieron siete puntos menos que los hijos de madres que bebían menos en pruebas de inteligencia. Los investigadores de Seattle también descubrieron una mayor probabilidad de que los niños de 7 y de 14 años de edad nacidos de mujeres que bebían moderadamente experimenten problemas de aprendizaje (inclusive problemas con las matemáticas).
Cuando una mujer embarazada consume una o dos bebidas alcohólicas antes de saber que está embarazada, ¿puede dañar al feto?
Es improbable que una bebida ingerida ocasionalmente por una mujer antes de darse cuenta de que está embarazada dañe al feto. Sin embargo, el cerebro y otros órganos del feto comienzan a desarrollarse alrededor de la tercera semana del embarazo y son vulnerables a los daños durante estas primeras semanas. Como no se ha comprobado que es posible beber alcohol sin riesgo alguno, toda mujer debe dejar de beber inmediatamente al sospechar que puede estar embarazada y abstenerse de consumir alcohol cuando intenta quedar embarazada.
¿Qué otros problemas puede provocar el consumo del alcohol durante el embarazo?
El consumo del alcohol durante el embarazo incrementa las probabilidades de pérdida del embarazo, de bajo peso al nacer, de nacimiento sin vida y de muerte durante el comienzo de la infancia. Las mujeres que beben en exceso tienen una probabilidad entre dos y cuatro veces mayor de perder el embarazo entre el cuarto y el sexto mes de embarazo que aquellas que no beben. Además, es entre dos y tres veces más probable que pierdan sus bebés durante el período perinatal o sea, entre la semana 28 del embarazo y la primera después del nacimiento.
¿Es seguro beber mientras se amamanta?
En alguna medida, el alcohol penetra la leche materna y llega al bebé. En un estudio se descubrió que las guaguas amamantadas por mujeres que ingerían una o más bebidas alcohólicas por día demoraban un poco más en adquirir destrezas motoras (como gatear y caminar) que las que no habían sido expuestos al alcohol. Además, la ingestión de alcohol en grandes cantidades puede interferir con la eyección de la leche del pecho. Por estas razones, March of Dimes recomienda que las mujeres que amamantan a sus bebés se abstengan completamente de ingerir alcohol.
Si un padre bebe en exceso, ¿puede contribuir a que su hijo tenga SFA?
Hasta esta fecha no existen pruebas de que el consumo del alcohol en exceso por parte del padre puede causar SFA. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que el consumo excesivo de alcohol por parte del progenitor afecta el embarazo y la salud de su bebé. Cuando un hombre consume demasiado alcohol, su nivel de hormonas masculinas (o sea, de testosterona) puede disminuir y conducir a una reducción en la cantidad de espermatozoides y, a veces, a la infertilidad.
Es necesario que se realicen más estudios para comprender bien cómo la exposición del padre al alcohol puede afectar los resultados del embarazo. Los hombres que dejan de beber durante el embarazo de sus compañeras también ayudan a éstas a evitar el alcohol.
¿Qué está haciendo March of Dimes para prevenir y tratar el SFA y el EAF?
Hay investigadores apoyados por March of Dimes que estudian la influencia del alcohol sobre el embarazo. Por ejemplo, un becario está intentando aprender la manera en que el alcohol produce malformaciones de la cabeza, la cara y el corazón para así poder desarrollar mecanismos de prevención. Otro procura identificar los genes relacionados con la sensibilidad del sistema nervioso central al alcohol, lo que podría conducir a la prevención del alcoholismo en la madre y, posiblemente, llegar a establecer fórmulas de protección del feto ante el abuso del alcohol por parte la madre, cuando esto no se consigue por métodos convencionales.
March of Dimes también está trabajando para prevenir el SFA y el EAF mediante la educación del público en general, de los adolescentes, de los adultos en edad de concebir y de las madres embarazadas. Como en la actualidad no hay manera de predecir cuáles niños sufrirán daños atribuibles al alcohol consumido por sus madres, lo más seguro es no beber en absoluto durante el embarazo y evitar hacerlo en exceso durante los años en que es posible tener hijos (ya que por lo menos el 50 por ciento de los embarazos ocurren sin haber sido planeados). Todas las mujeres que beben deben dejar de hacerlo en cuanto creen que están embarazadas. Las que sufren de alcoholismo grave deben evitar quedar embarazadas hasta que crean que serán capaces de abstenerse de ingerir alcohol durante todo el periodo de gestación.
* (Artículo extraído de una publicación de la Fundación 'The March of Dimes' dedicada a evitar la incidencia de Defectos Congénitos)