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Mamá de 4 décadas


Por Verónica Rodríguez Rowe

El ser madre a los 40 años es toda una proeza. No sólo disminuye el grado de fertilidad a esa edad sino que hay que enfrentarse la posibilidad de engendrar un hijo con algún tipo de malformación.

Sin embargo mujeres que a esta edad han sido nuevamente madres, indican que constituye una experiencia plena que, con otros embarazos, no se vive.



Hay una realidad cada vez más evidente: las mujeres jóvenes están determinadas a postergar la maternidad a una edad más avanzada, privilegiando el ejercer una profesión.

Este hecho, bastante más notorio en naciones desarrolladas, también ha incidido en nuestro país, donde las tasas de natalidad no han incrementado.

Ahora bien si en términos sociales una mujer de 30 años es por cierto joven, la medicina no es tan benévola y ya a los 35 años si ésta se embaraza se la califica como 'en edad materna avanzada' y, por si fuera poco, cuando cumple los 40, incluso se la describe como 'vieja' en términos reproductivos. Si queremos añadir otros condimentos, podemos indicar que las tasas de fertilidad empiezan a disminuir paulatinamente a partir de los 30 años y drásticamente luego de los 40.

El Dr. Alvin Lim del Departamento de Obstetricia y Ginecología , Singapure General Hospital (Singapur), agrega que este descenso de la fertilidad no se relaciona con el método de concepción y el efecto es igual tanto en la reproducción asistida como en la concepción natural.

Sin embargo, la naturaleza es la naturaleza. Muchas mujeres optan por tener un hijo bordeando o incluso traspasando la barrera de las 4 décadas, y otras reciben con asombro, alegría o con otro sentimiento, el regalo que envía el Todopoderoso como sorpresa.

Pero sea una decisión adoptada de antemano o un 'gol', lo cierto es que los progenitores deben estar informados de lo que es ser padres después de los 40.

 

TRISOMÍA 21

 

Desde el punto médico obviamente no es la edad más idónea para procrear, ya que está comprobado que hacia la mitad de la tercera década de la vida empieza a aumentar rápidamente el riesgo de tener un hijo con una trisomía, en particular la 21 (Síndrome de Down). Aunque existen discrepancias en los resultados obtenidos a partir de revisiones en recién nacidos vivos o basados en la amniocentesis, la incidencia del síndrome de Down oscila de 1/200 a 1/150 ( un niño entre 200 nacidos a uno entre 150) para las madres de 35 a 39 años, mientras que para aquellas de 40 a 45 años, el riesgo oscila entre 2 a 6/100.

 


 

Desde el punto médico está comprobado que hacia la mitad
de la tercera década de la vida empieza a aumentar rápidamente
el riesgo de tener un hijo con una trisomía, en particular la 21
(Síndrome de Down).

 

El doctor Alvin es taxativo al respecto. Menciona que 'la maternidad es óptima cuando la mujer tiene un poco más de 20. Está en el mejor momento para la fecundación, sus óvulos todavía son sanos y viables, y hay un riesgo más bajo de tener hijos con anomalías cromosómicas. Además el riesgo de abortos y complicaciones relacionadas con el parto es menor'.

Pero ese el pensamiento del doctor Lim... otra es la realidad. Y la edad en que en la actualidad las mujeres se casan bordea más los 30 años que los 20. Una vez inserta en el matrimonio, la pareja determina –en gran número- un par de años de adaptación como tal antes de ingresar al otro gran estadio: ser padres. Por tanto ya en la curva de los 30 y tanto comienza la procreación. Indudablemente esta etapa traspasa los 35 e incluso los 40. ¿Pero es tan terrible?

UN CASO...

 

Para Patricia Garrido de Lizama, mamá de 5 hijos que van desde los 22 a 1 años de edad (Félix, Patricia, Catherine, Catalina y Lukas) el ser mamá a los 40 fue lo mejor que le pudo haber pasado. 'Para mí y Félix como pareja, Lucas fue un factor de unión que revitalizó nuestro matrimonio', argumenta explicando que 'a todos mis hijos los adoro, pero no puedo desconocer que a este concho lo he disfrutado profundamente, saboreo cada instante y eso se debe a que lo tuve siendo una mujer plenamente madura'. Explica que aunque suene paradojal ha tenido cada uno de sus hijos con gran esfuerzo porque, por distintas circunstancias, tuvo problemas ginecológicos que impedían o hacían difícil la concepción... excepto Lukas que llegó sin aviso e incluso fue engendrado –al igual que dos de sus hermanos- teniendo una trompa menos.

 

 

Lukas revitalizó nuestro matrimonio', indica Patricia Garrido refiriéndose a su quinto hijo que tiene una diferencia de 21 años con respecto al primero.

 

Respecto a la posibilidad de haber tenido un niño con alguna malformación producto de la edad en que fue gestado, Patricia es tajante. 'El médico me dijo cuando se confirmó el embarazo que era factible que ello ocurriera.

Pero para mis adentros sabía que no era así... y, bueno, si me mandaba Dios un hijo distinto, no importaba lo querría igual'
. Patricia cuenta que su marido estaba más temeroso, sin embargo apoyaba la determinación de traer al mundo al pequeño, viniese como viniese.

Catherine y Catalina con el pequeño Lukas

 

Se sometió a los exámenes para determinar si el feto tenía alguna falencia pero, principalmente, 'para prepararnos como familia en la eventualidad que fuese distinto a los demás'.

Patricia menciona que en el último embarazo, debido a su edad, tomó precauciones. El peso y la dieta equilibrada fue fundamental. 'Como a los 2 meses tuve indicios de pérdida problema que fue superado pero yo, inconscientemente, reaccioné en forma ilógica: no me quería mover, no hacía nada en todo el día. Ahora lo veo como un mecanismo mental que adopté de sobreprotección hacia el niño'.

 

Mientras no pierde de vista a Lukas que se mueve inquietamente por la casa, dice: 'Te parecerá extraño y quizás loco... pero no sé por qué razón toda mi vida quise tener un hijo a los 40, era como un sueño y, bueno, está hecho realidad'.

 

...A PARTIR DE LOS 35 AÑOS

La mayoría de los médicos en Estados Unidos y Europa opinan que las mujeres que en el momento del parto tendrán más de 35 años de edad deberían ser informadas sobre el incremento de los riesgos y que deberían someterse a los exámenes pertinentes de diagnóstico pre natal (amnioscentesis o punción de vellosidad corial). En nuestro país la realidad es diferente, la mujer sólo a partir de los 40 y en niveles socioculturales medio-alto se preocupan del tema 'edad'.

Cabe señalar que la influencia de la edad del padre en la gestación de algún niño con falencias es mínima. Por ejemplo el marido de una mujer de 34 años de edad debería tener 70 años para incrementar el riesgo de su esposa hasta igualar al de una mujer de 35 años.

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Carlos Gómez Lira

Unidad de Salud de la Mujer