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Trastornos de la Piel


Jugarretas hormonales del embarazo

            Por Verónica Rodríguez Rowe

Si bien para muchas futuras madres o que recién lo han sido, los cambios en su piel producidos durante el embarazo parecen no tener salida, con el tiempo estos desparecen y, sino, existen los tratamientos adecuados para subsanar los problemas.

Para la dermatóloga, Pilar Bofill, la clave es la información de lo que puede suceder en este período y tomar precauciones para prevenir algunas de estas condiciones.

Muchas mujeres llegan hasta la consulta de la dermatóloga Pilar Bofill, abrumadas por trastornos a su piel que, desde que están embarazadas, les aquejan.

Y no es para menos, un importante número de futuras madres experimentan algunos sinsabores que también trae consigo la maternidad y que inciden en su equilibrio sicológico pues no se sienten atractivas o bonitas y, en algunos casos, tienden a magnificar hechos que son absolutamente normales y pasajeros.

La instructora de dermatología del Hospital J.J. Aguirre haciendo un alto en su consulta particular, se aboca al tema demostrando no sólo el esperado dominio del tema, sino una personalidad ordenada y un pensamiento estructurado. Es enfática desde el inicio de la conversación en señalar que la serie de alteraciones de orden dermatológico que afecta a la mujer durante la gestación y luego de esta, en su mayoría se superan al tiempo después del parto, pero hay otras que, por razones genéticas, son irreversibles, por cuanto es necesaria una prevención. Resalta que no se debe descuidar el mantener un peso adecuado con una alimentación lo más sana posible y que JAMÁS se debe caer en la automedicación, siquiera tratándose de cremas que pudiesen parecer inofensivas.

Adentrándonos en el tema manifiesta que durante el embarazo ocurren cambios que tienen relación con los aspectos inmunológicos, endocrino, metabólico y síquico, y que la conjunción de estos produce alteraciones en la piel. 'Hay algunas patologías que se ven influenciadas con el embarazo, otras propias de este período y que no se presentan en otras etapas de la vida y, por supuesto, hay una serie de cuadros dermatológicos que puede sufrir la mujer embarazada como cualquiera otra persona', explica Pilar Bofill.

 

LA PIGMENTACIÓN

En esta época la mujer que espera un hijo se ve aquejada, especialmente, por manchas en su rostro, ¿a qué se debe?

Hay una predisposición genética, influencias hormonales y del medio ambiente como lo es la exposición solar. El aumento de pigmentación se da en zonas como los pliegues axilares, la ingle, zonas de roces (entre piernas, por ejemplo), la llamada línea alba que se transforma en la línea negra -que va desde el ombligo hasta la región pubiana medial-. También, se observa pigmentación genital, del pezón y zona de aréola mamaria.

Pero, ¿qué pasa en la cara? . Hay casos en que persiste el problema aún después de haber tenido al hijo.

La pigmentación de la cara llamada melasma o cloasma puede ser variable y es influenciada por la genética y las hormonas en el sentido que las personas de piel más oscura se pigmentan más y aquellas que se exponen al sol también. Estas manchas abarcan la zona de la frente, mentón, mejilla, pómulo y región peribucal, y desaparecen paulatinamente después del parto o se atenúan. Sin embargo a veces persisten y ahí es donde hay que realizar tratamientos de acuerdo a cada persona, consistentes en despigmentantes.

Es conveniente decir que durante el post parto la pigmentación se ve influenciada por anticonceptivos hormonales y con la exposición al sol. Por tanto, se recomienda usar protección solar adecuada o, simplemente, evitar la exposición a los rayos solares.

¿Los filtros solares ayudan a la prevención?

Sí. Hay en el mercado dos tipos de cremas protectoras como son: las pantallas solares o filtros físicos y los químicos de los cuales es conveniente usar factor 15 o más. Ahora bien, casi todos los fotoprotectores, contienen los dos tipos.

Haciendo una pausa, la especialista hace ademán de haber recordado algo más y agrega: 'Además de las manchas, las mujeres pueden sufrir cambios en lunares que ya tenían. No deben asustarse... los cambios hormonales llevan a que estos se oscurezcan o agranden'.

 

CAMBIOS VASCULARES Y FANÉREOS

Los cambios vasculares producidos durante el periodo de espera de un hijo, afectan a algunas mujeres más que otras y, ciertamente, son incomodan.

¿Cuáles son los más comunes?

Es frecuente el eritema palmar o enrojecimiento difuso de las palmas de las manos y a veces un aspecto cianótico en la punta de los dedos. También se observan las arañas vasculares, que son lesiones rojizas o violáceas con un punto central con elongaciones en forma de arañita, muy frecuentes en mujeres de piel muy blanca. Es bueno hacer el alcance que si estas lesiones no pasan luego del embarazo, son simples de tratar.

Existen, además, tumores vasculares benignos en las regiones de las encías, que provocan sangramientos y son tratables dentro del embarazo. En suma, hay una proliferación de vasos sanguíneos provocados por los cambios hormonales.

La médico reflexiona, como queriendo no pasar por alto ningún aspecto concerniente a su especialidad y la mujer embarazada. Luego agrega: 'No nos olvidemos de las encías que se tornan más grandes y tienden a sangrar incluso al cepillarse los dientes. Durante el embarazo es importante una buena higiene bucal, evitando el chicle y alimentos irritantes, para no incentivar el sangrado'.

¿Y las várices?

Las várices, en extremidades inferiores, genitales, hemorroides, se deben a la inestabilidad vascular y a los cambios hormonales. Esto aumenta con el embarazo avanzado porque se complica el retorno venoso. Se recomienda la ropa holgada, descansar intermitentemente con las piernas en alto, y elevar la parte baja de la cama, además de usar medias elásticas que lleguen hasta arriba de la guatita. Si las várices persisten luego del embarazo, se evaluará el tratamiento más indicado... Descansar apoyada en el lado izquierdo del cuerpo, ayuda al retorno venoso.

Pero, también la mujer durante el embarazo nota cierta mejoría en, el pelo, por ejemplo...

Aquí ya entramos en el terreno de los cambios en los fanéreos (pelos y uñas). Ciertamente cuando se trata del pelo del cuero cabelludo la mujer atraviesa por un proceso especial. Durante el embarazo se torna firme y se ve abundante pero esto tiene su explicación... y es que un gran porcentaje del pelo está en crecimiento, otro en reposo y un mínimo que varía de uno a otro estado. Ahora bien, en el embarazo los cabellos que están creciendo demoran más para pasar a la etapa de reposo, por eso se aprecia un cabello fuerte y muy resistente; sin embargo el proceso se invierte un mes a 5 meses después del parto y viene una caída del pelo. Esto se debe a que los pelos en etapa de crecimiento pasan porcentualmente en mayor cantidad a la etapa de reposo. Una vez que caen, el folículo piloso recobra su ciclo habitual. Este último proceso asusta pero deben tener en cuenta que es normal y que se recupera incluso hasta después de un año luego del parto y se conoce como 'efluvio post parto'.

Hay que hacer el alcance que, en el periodo de gestación hay un incremento en el vello corporal que también se normaliza después del embarazo.

Algo similar ocurre con las uñas que se tornan quebradizas, frágiles y pueden incluso, algunas, llegar a presentar estriaciones longitudinales o a desprenderse de su lecho. Es recomendable que se usen cortas y no utilizar quitaesmalte porque las hacen más frágiles.

 

LAS TEMIBLES ESTRÍAS

No cabe duda que las estrías son fuente de preocupación de toda mujer que espera un hijo y muchas de ellas toman las precauciones del caso, recurriendo a las cremas que se encuentran en el mercado para evitar o por lo menos, atenuar, su aparición, pero lo cierto es que si existe una predisposición genética en la mujer, ésta las va a tener de igual forma y el proceso, aunque duela decirlo, es irreversible.

'Estamos hablando del tejido conectivo, relacionado con el colágeno –asevera la doctora Bofill-. Lo más frecuente son las estrías de distensión y se piensa que hay una predisposición genética a la que se suman distintos cambios mecánicos (fuerzas externas)'. Explica que el colágeno se rompe a nivel dérmico y se repara muy mal originando las mencionadas estrías de distensión (visualmente líneas liláceas para luego pasar a un color blanquecino, después de algunos meses).

Menciona que las zonas más susceptibles para la aparición de estrías son el abdomen, las mamas, caderas y nalgas. 'Es importante señalar –manifiesta- que no existen tratamientos para curar las estrías de distensión, así es que dentro de lo posible hay que evitar situaciones que favorezcan su aparición. Es decir, hay que evitar alzas bruscas de peso(en especial en el último trimestre), hay que realizar actividad física - obviamente supervisada y de acuerdo a si la paciente la ha realizado anteriormente o no-, incrementar la lubricación de la piel... todos estos aspectos contribuyen a que disminuyan posibilidades de estrías pero, insisto, si genéticamente la persona es susceptible a ellas, igual las va a tener'. Hace la salvedad que, incluso adolescentes (no embarazadas) delgadas, que estiran o crecen repentinamente, desarrollan estrías. Hay tratamientos con cremas exfoliadoras, post parto, que atenúan estas estrías, pero no desaparecen.

 

Y POR SI FUERA POCO .... ACNÉ

Durante el embarazo las glándulas sudoríparas, en líneas generales, producen más sudoración. Es así, también, como las glándulas sebáceas desarrollan mayor grasitud en zonas donde hay más concentración de ellas como el cuero cabelludo, área centro facial, tórax y dorso medio (espalda).

Por esto vemos embarazadas con acné...

Y también mujeres que antes de quedar esperando guagua lo tenían y luego no. El proceso hormonal es tan variable entre una mujer y otra que nada es absoluto. En líneas generales uno debe tener presente que durante el embarazo puede haber aumento de la grasitud o empeoramiento del acné pero también puede darse un mejoramiento de éste.

Inmediatamente añade, sin entrar en detalles, que hay enfermedades propias del periodo de gestación, siendo la más frecuente la erupción polimorfa del embarazo que se da en 1 entre 300 mujeres, afectándolas en el tercer trimestre, especialmente primerizas, y se trata de un cuadro tipo urticariano (mucha picazón), pero –hace hincapié- son cuadros benignos y muy tratables.

Ya concluida la entrevista, en el momento de la despedida la dermatóloga insiste: 'Es bueno que la mujer embarazada sepa lo que le puede acontecer y que la mayoría de las dolencias desaparece luego del parto. Y que si está con tratamiento a la piel y queda embarazada, debe consultar inmediatamente a su médico. ¡Ah, por favor –dice- insista en que es bueno prevenir: nutrición balanceada, no subir excesivamente de peso, mantener una actitud activa y buena elongación, lubricar la piel y jamás automedicarse.



Durante el post parto la pigmentación se ve influenciada por anticonceptivos hormonales y por la exposición al sol. Por tanto, se recomienda usar protección solar adecuada o, simplemente, evitar la exposición a los rayos solares.

A MODO DE RESUMEN

La mayoría de los cambios que se registran en la piel, son subsanables luego de culminado el embarazo.

Las manchas en la cara (cloasma) tienen una raíz genética pero también inciden factores externos como el sol y los anticonceptivos orales.

El cabello durante el embarazo se torna fuerte y vigoroso, posteriormente el proceso se invierte. Una vez nacido el niño, la mujer pierde pelo para volver a la normalidad luego de un año aproximadamente.

El acné, producto de los cambios hormonales, afecta a las mujeres de distinta forma. Si bien hay una tendencia a que aumente en los 9 meses, hay quienes antes de embarazarse lo sufrían y, luego, manifiestan una mejoría.

Existe una predisposición genética en la aparición de las estrías. Si bien se pueden realizar acciones para atenuar su aparición, si la mujer genéticamente está predispuesta, las tendrá. No existen tratamientos posteriores para eliminarlas, sí para atenuarlas.

Descansar apoyada en el lado izquierdo del cuerpo, ayuda al retorno venoso. Esto, más el usar ropa holgada, entre otros aspectos, puede prevenir várices, hemorroides y otros trastornos vasculares.



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Carlos Gómez Lira

Unidad de Salud de la Mujer