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El Concepto Normocalórico
Consumir 6 ingestas diarias de alimento y no subir más de 8 kilos durante el embarazo (para una mujer que concibió con un peso normal) es lo óptimo.
Una alimentación equilibrada, con los nutrientes necesarios, tendrá resultados que incidirán en el niño en aspectos que van desde su talla hasta su inteligencia.
Es difícil desprenderse de buenas a primeras de conceptos, equívocos o no, arraigados en nuestra cultura. Y ese que dice relación con la mujer embarazada y la alimentación es uno de ellos. Los bien ponderados 'antojos' y el 'está permitido comer por dos', por sugestión o regaloneo, resultan una buena compensación para quienes por 9 meses llevan una carga que, en muchas ocasiones, tiene mas de grasa que de dulce espera, Pero los estudios avanzan, y quiéralo o no, la verdad -aunque relativa- termina imponiéndose. Y en el caso de la nutrición en la mujer embarazada dicha verdad está íntimamente relacionada con el hijo que se espera... y ahí, todo cambia, porque estamos determinando la vida de otro. El futuro de otro ser.
Al respecto, la nutricionista Magdalena Lonza (Ginobs) es tajante: 'La alimentación que recibe el feto cuanto está en el útero determinará su talla, grado de inteligencia y enfermedades como la diabetes e incluso como el cáncer cuando sea un adulto'.
Y no es la primera en realizar aseveraciones de este tipo. Hace un tiempo, el director del INTA, Ricardo Uauy, se refirió al tema a través de un matutino, haciendo hincapié que la organización que encabeza realiza investigaciones al respecto. Lo cierto es que es una corriente que está imperando y con fuerza.
Una alimentación equilibrada es la base para tener un niño sano asevera Magdalena Lonza: 'Todos los nutrientes que consume la madre van al feto. El caso del calcio es un ejemplo gráfico. Una mujer embarazada no solo debe consumirlo para si misma sino para su hijo, también. Si no lo hace en la cantidad suficiente, el feto lo hará descalcificando a la madre con las secuelas posteriores para ésta como caída de dientes o la osteoporosis. Por el contrario, hay otro tipo de nutrientes que nuestro organismo privilegia para sí, y si no los ingerimos adecuadamente, esta escasez va en desmedro del feto. Por eso una alimentación balanceada es aquella que no sólo cubre las calorías necesarias sino que tiene el porcentaje adecuado de nutrientes'.
¿Y cómo saberlo?
A grandes rasgos 20% de proteínas, 60% de hidratos de carbono y 30% de grasas. Y de estas grasas se debe consumir un alto porcentaje de las no saturadas y uno muy bajo de las saturadas (derivadas del grupo animal -carne, queso, mantequilla, etc.-). La Pirámide nutricional está muy bien elaborada y en ella se indican las porciones a consumir, dice una porción de arroz es ¾ de taza....no medio plato, sino que ¾ de taza.
KILOS Y EMBARAZO
Pero la nutrición en la embarazada tiene, como ya se apreció, una innegable repercusión en el niño por nacer. Sin embargo, también en la propia mujer. Y se trata de esos 'kilos' que quedan producto de un embarazo carente de una alimentación balanceada y que, con el pasar de los años, se arraigan en forma de grasas de difícil disolución.
No hasta hace mucho -incluso hay corrientes médicas que aún sostienen lo mismo- era aconsejable un incremento de más menos de 12 a 13 kilos, siempre y cuando la mujer comenzara este periodo con un peso acorde con su estatura. Hoy se sostiene que lo ideal es subir 8 kilos en los 9 meses de gestación. ¡Difícil tarea pero no imposible¡ para la nutricionista Magdalena Lonza.
¿Por qué 8 kilos?
Porque se ha comprobado que en el periodo de lactancia, debido al desgaste, la mujer siente más apetito y, por tanto, tiende a subir de peso y no a perder kilos como se creía hasta hace unos años. Y es cuestión de sacar cálculos...el peso normal para un recién nacido es alrededor de los 3.600 grs., y se pierden unos 2 kilos más o menos entre placenta y líquido, quiere decir que de los 8 kilos de incremento, me quedo ya con 2 ó 3, lo que no es difícil de bajar. Pero si en cambio me quedo con 6 y subo un par más con la lactancia, ahí el panorama no es tan alentador.
Fácil decir lo de los 8 kilos como incremento ideal pero, en general ¿es factible?
Como en todo orden, la fuerza de voluntad es la clave del éxito. Le aseguro que queriendo se puede incluso bajar de peso durante el embarazo sin afectar la salud ni del niño ni de la madre.
¿Cómo?
Insisto: con un régimen equilibrado. Con uno basado en el concepto de lo normo calórico y no de lo hipocalórico.
¿Podría ahondar al respecto
La mujer embarazada no puede seguir un régimen hipocalórico (bajo en calorías) aunque su sobrepeso sea excesivo, porque conlleva a las ya mencionadas deficiencias de nutrientes con efectos nocivos para ella y para su hijo. Sin embargo, si su alimentación se basa en uno normo calórico, entonces no hay problemas de salud que se puedan presentar.
Se busca que la mujer embarazada, a las 40 semanas, tenga el peso que le corresponde, aunque haya quedado esperando a su hijo con sobrepeso.
Pero, se siente más apetito esperando un hijo y eso no es sugestión.
Depende de la mujer. Las que son gorditas y que le gusta comer, les cuesta más dejar de hacerlo. Con ellas hay que llevar un mayor control y si es necesario hay que chequearlas semanalmente. Depende muchísimo de la fuerza de voluntad y que se haga un hábito el comer equilibradamente.
NORMO CALÓRICO
Para la especialista el régimen normo calórico es el más idóneo para quien debe bajar de peso esté o no embarazada (según el Manual de la Clínica Mayo, la mujer embarazada requiere sólo 300 calorías más diariamente, que una que no lo está). Este tipo de régimen se basa en dos aspectos esenciales: relación talla-peso y el parámetro que se deben consumir 30 calorías diarias por kilo de peso. Esto es, por ejemplo, para que una persona mantenga su peso debe multiplicar los kilos que pesa y multiplicarlos por 30, y el resultado será la cantidad de calorías diarias necesarias para este propósito. Por el contrario, si desea bajar, entonces debe tomar como referencia lo que debería pesar según su estatura y multiplicarlo por 30, y el resultado será la cantidad de calorías que deberá consumir... obviamente la ingesta calórica es menor, lo que conlleva a un enflaquecimiento paulatino.
'También es importante la distribución que yo haga de esas calorías- explica-. Porque si las consumo de un solo viaje, el organismo utiliza las que necesita y el resto la guarda como grasa. Por esta razón no son buenos los periodos de ayuno prolongado'.
Magdalena Lonza indica que es aconsejable dividir las calorías que requeridas diariamente en 6 porciones o ingestas, o sea, comer cada 4 horas aproximadamente. Por el contrario, si se desayuna a las 7 de la mañana y se almuerza a las 2 de la tarde, el organismo estuvo en ayuno durante 7 horas (3 más de lo normal), lo que va contra la programación natural del organismo. La profesional indica que, como resultante de lo anterior, se come con mucha ansiedad, en mayor cantidad con el consiguiente sobrepeso si esto es un hábito.
Son conceptos que implican una nueva cultura en el comer...
Cierto, pero es necesario. Pero no solo por lo estético, sino porque la obesidad, en nuestro país, ya pasó a constituir un problema de salud pública.
Está comprobado que el niño que es obeso hasta los dos años de edad, tiene grandes probabilidades que lo siga siendo hasta adulto. El tamaño de la célula adiposa, del estómago se agranda, y su capacidad para comer aumenta.
TOME NOTA
¨Si el trabajo no da el suficiente tiempo para almorzar, entonces se debe privilegiar la hora del desayuno
¨El error mayor es decirle a un niño que coma rápido. Hay que tomar en consideración que, generalmente, la gente que tiene sobrepeso tiende a comer muy rápido.
¨La idea es echarse a la boca una porción pequeña de comida y masticarla contando hasta 10, lo que da sensación de saciedad.
¨Usar un plato más pequeño que lo normal, nos engaña porque pareciera que se tiene más comida en él. Si a esto le sumamos el comer lento, entonces nos saciaremos antes.
¨Ahora, hay que tener presente que un incremento inadecuado de peso, producto de una alimentación desequilibrada, puede dar lugar a un recién nacido de bajo peso (menos de 2.500 gr.) y a un incremento de la mortalidad perinatal.
¨Mujeres definidas como 'de riesgo' nutricional durante el embarazo, según estudios publicados por la Clínica Mayo: No consumen de forma habitual una dieta adecuada; son portadores de más de un feto; consumen cigarros, alcohol o drogas ilegales; sufren intolerancia a la lactosa; su peso es superior o inferior al deseable al inicio del embarazo o su incremento de peso durante el embarazo es inadecuado o excesivo; son adolescentes; tienen escasos conocimientos sobre nutrición o recursos financieros insuficientes para adquirir alimentos adecuados.
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