Mapa del Sitio  |  Trabaje con Nosotros  |  Servicio al Cliente

 
  Imprimir        Recomendar       Tamaño de texto
Usted esta en: Home / parto / Depresión Post-parto

Depresión Post-parto


Común, casi siempre benigna pero...

Por Verónica Rodríguez Rowe

Es más frecuente en mamás primerizas quienes se sienten agobiadas por la sobrecarga de trabajo que demanda el recién nacido y a la diversidad de roles que debe asumir.

La depresión posparto es socialmente castigada porque el rechazo que la madre siente hacia su hijo, el resto no lo comprende y lo ve como anti natura.

La depresión puede ser un concepto manoseado y en ocasiones erróneamente utilizado, pero lo cierto que es el mal de estos días y, nadie, absolutamente, nadie, sabe si está libre de verse aquejado de un cuadro como este.

La anterior aseveración es confirmada por cifras que no dejan de inquietar: el 14% de la población mundial sufre algún tipo de depresión, y sólo el 3% es atendido en algún centro hospitalario. Hay quienes superan el episodio de manera espontánea o con terapia; los que no, afectan su entorno familiar, laboral y social. Otros encuentran como única salida: el suicidio.

Sin embargo, hay un tipo de depresión que ninguna mujer quisiera tener y que haciendo una observación a priori y banal, va contra 'natura'. Nos referimos a la depresión posparto que se refleja, principalmente, en un rechazo hacia el recién nacido.

Es el caso de Patricia R. (34 años), una mujer joven, con 4 años de matrimonio, que habiendo consolidado una posición económica junto a su marido, y según lo planificado, tuvieron su primer hijo. Durante el embarazo todo fue normal, es más ella manifiesta que desde que supo que estaba esperando guagua, la vida de ambos giró en torno a este hecho. Su ilusión como madre era inmensa y sus deseos de que este nuevo ser llegara pronto para tenerlo en sus brazos, hizo que la espera se le hiciera 'eterna'.

'Cuando nació Francisca, en mayor grado cuando regresamos a la casa, no puedo explicar lo que pasó por mi mente... no la quería tomar. ¿Puedes creerlo? Yo misma me calificada de mala madre, de desnaturalizada, etc. Había una fuerza más grande y superior a mi propia voluntad que hacía que, de una u otra forma, rechazara a esa criatura que tanto había deseado', comenta Patricia ahora que ya superó la difícil experiencia.

Pero el caso de Patricia no es único, es más, es bastante común. A pesar que este tipo de depresión se cataloga como una de las más 'suaves o benignas' en su género, puede pasar a mayores...

¿QUE ES LA DEPRESIÓN?


La depresión es un desorden sicológico y que se percibe en trastornos del estado de ánimo. No está demás indicar que 'depresión' es sinónimo de 'hundimiento' y 'disminución'.

Si tomamos estos conceptos podemos manifestar, entonces, que en las personas está disminución se ve reflejada en su energía o vitalidad, mostrándose carente de voluntad e iniciativa. En el plano afectivo, la depresión se manifiesta (en mayor o menor grado) en soledad, tristeza, sentimientos de culpa e inseguridad, y en muchas ocasiones, el depresivo se torna más irritable. Los síntomas expuestos, cuando se trata de un cuadro depresivo, se dan en forma conjunta no aislada.

Como señalamos, los síntomas se dan en conjunto, pero sus causas son tanto externas como internas. Las primeras inciden en un desorden interior ya existente (incluso puede ser de carácter hereditario), generando el estado depresivo. Los especialistas indican que dentro de las causas externas pueden figurar los duelos (muerte de un ser querido), fracasos sentimentales, problemas de orden económico, cesantía, etc.

Sobre lo anterior Richard O'Connor en su libro 'Superando la Depresión' (Undoing Depresión) menciona que a pesar de la terapia, la medicación y el apoyo de los seres queridos, la razón principal por la que una persona no supera un estado de depresión es que no sabe qué otra cosa hacer, no tiene respuesta ante las situaciones que se le presentan. Lo que sí sabe es deprimirse. En un frustrante esfuerzo por liberarse del dolor ha desarrollado hábitos que ya forman parte de ella misma. Pero estos hábitos no dan los resultados esperados y sólo consiguen perpetuar la enfermedad.

A lo mejor usted se estará diciendo: 'Entonces todos vivimos la depresión en alguna etapa de nuestra vida'. La respuesta es No. Y volvemos a lo anterior: esta enfermedad es prioritariamente interna y las personas llevan en si este desajuste sicológico, el cual puede surgir – por causas externas o no- en cualquier instante.

EL EMBARAZO Y LA DEPRESIÓN

Ciertamente, las más propensas al síndrome de depresión posparto son las mamás primerizas motivadas por la nueva y fuerte experiencia que la maternidad significa. Puede darse durante las primeras semanas que tiene a su hijo con ella y se expresa en sentimientos que fluctúan entre la emoción y la depresión. En muchas ocasiones el diagnóstico no es preocupante ya que los cambios sicológicos pueden incluso deberse a los cambiantes niveles de hormonas como los estrógenos y progesterona. Este tipo de depresión se resuelve rápidamente con el tratamiento adecuado. Pero hay mujeres en las que puede dilatarse y llegar a ser severa. La consulta con el especialista a tiempo es la clave para que no pase a mayores. No se debe ingerir medicamentos, en especial antidepresivos, en época de amamantamiento, debe ser consultado con el médico tratante.

Para la directora de la carrera de Sicología de la Universidad de las Américas, Rebeca Kiguel, se podría distinguir dos tipos de causas para la depresión pos parto. Una relacionada con la etapa de embarazo en la cual la madre tiene una fusión emocional con el feto, que es parte de ella. 'Debe ir poco a poco desarrollándose una separación síquica progresiva para culminar con la separación física propia del nacimiento, pero las mujeres que no logran esta separación sienten haber perdido ese hijo tan suyo, que estuvo en su vientre durante 9 meses'.

El otro tipo de depresión posparto se desencadena, en especial en las mamás primerizas, por la sobrecarga de trabajo y diversidad de roles que ésta debe asumir. ' Me inclino a pensar a que esta causal es la que predomina en las mujeres', señala. Describe que las demandas propias de un recién nacido como alimentación, observación continua, sumado a la inexperticia de una mamá primeriza y un papá que por falta de conocimiento en vez de colaborar estorba en las nuevas tareas, terminan por agotar a la mujer. Es más, si el matrimonio tiene más hijos, a lo anterior, hay que sumar los celos de estos hacia el nuevo hermano. Este tipo de cuadro se prolonga, a juicio de Rebeca Kiguel, entre 1 y 3 meses.

La sicóloga menciona que existe un tipo de depresión 'más desintegradora con características propias de una personalidad anormal que estuvo larvada, y que en el momento del parto se desencadena a través del rechazo y despreocupación hacia el niño'. Manifiesta que este tipo de depresión se supera con tratamiento siquiátrico más que sicológico, porque normalmente, se requiere de medicamentos. Sostiene que las depresiones posparto patológicas están encubiertas, en muchas ocasiones, por la contratación de enfermeras que disfrazan el rechazo de la madre hacia su hijo.

LA SALIDA

Alrededor del 80% de las personas que sufren depresión, la superan, y en el caso de la posparto no es la excepción.

Sin embargo, hay que considerar que en este tipo de depresión la afectada no es sólo la madre sino que el resto del grupo familiar. En el recién nacido puede tener graves repercusiones en la vinculación madre hijo y, por lo tanto, alterar el desarrollo emocional y cognitivo del niño, con probables implicancias futuras, por lo que cuando aparecen los síntomas se debe consultar al especialista cuanto antes para superar el cuadro.

Los especialistas en el tema coinciden en que para solucionar el problema, sea cual sea su gravedad, se debe conseguir el nivel adecuado de atención -tanto la dirigida al estado depresivo (a ratos) como la generalizada en todos los momentos posibles de la vida diaria- que permita comprender y, por consiguiente, cambiar dicha vivencia. Por otra parte, es muy aconsejable el estar ocupados en actividades físicas y mentales en las que centrar la atención; practicar ejercicios físicos; buscar ambientes positivos (personas o lugares); desarrollar la creatividad interna en trabajos manuales o ser útiles -en lo que se pueda- a la sociedad y a los demás.

Incluso el Lama Geshe Ngawang Sherab durante la conferencia dictada en el Centro de Meditación Budista de Valparaíso si bien no se refirió puntualmente a la depresión posparto, sí lo hizo a la alteración en general. En la oportunidad dijo que 'cuando hablamos de la depresión no hablamos de parte de la depresión, sino de un problema vivo, no hablamos de un problema en particular, sino de uno generalizado que nos hunde y nos deprime. Por lo tanto, debemos necesariamente desarrollar la capacidad de una parte de nuestra mente que permita observar nuestros problemas y verlos cómo nos llegan. Una de estas partes es llamada 'darse cuenta', 'tomar conciencia' o 'conservar la atención'. Debemos desarrollar esta facultad de darnos cuenta qué está sucediendo en nosotros mismos. Debemos observar qué sucede ahora, en la acción presente, en el momento.'

Los tratamientos más comunes hoy en día consisten en fármacos (antidepresivos) o ayuda psicoterapéutica, o la combinación de ambas. Desde el punto de vista de los medicamentos, los especialistas sostienen que no existiría antidepresivo que logre efectos antes de tres semanas, y ello parece deberse a la plasticidad del cerebro. Es necesario que el fármaco actúe durante algún tiempo para que las neuronas modifiquen la actividad de los receptores.

Otros datos sobre la Depresión

Se sabe que las mujeres padecen más cuadros de depresión (es recurrente, por ejemplo, la depresión menstrual) que los hombres, pero estos últimos son quienes con mayor frecuencia atentan contra su vida.

Las mujeres sufren de depresión, mayoritariamente, entre los 18 y 44 años de edad y, especialmente, después de los 25.

En cuanto a esta alteración, las menos propensas a sufrirlas son aquellas que están embarazadas.

La depresión en la mujer va comúnmente acompañada de ansiedad, desórdenes en el sueño, ataques de pánico y desórdenes alimenticios.

Actualmente los especialistas están recomendando a las mujeres practicar actividad física, especialmente del tipo aeróbico, para prevenir la depresión. Este tipo de ejercicios acrecentaría el autocontrol y la autodisciplina.

Las mujeres con antecedentes de depresión tienen más riesgo de sufrir recaídas si se someten a dietas hipocalóricas para adelgazar. Esta es la principal conclusión de un trabajo que se ha publicado en el número de este mes del British Journal of Psychiatry.

Copyright © 2004 www.lavida.cl Todos los derechos reservados



Sitios Web y Portales

lavida.cl



'Los contenidos de este sitio son un homenaje a la Vida Humana y a todos aquellos que tienen la virtud de poder participar en la formación de una nueva Vida.'




Carlos Gómez Lira

Unidad de Salud de la Mujer